
El acoso escolar es un problema creciente en nuestro país y en muchas otras partes del mundo. De hecho, en el primer estudio realizado al respecto en España se ha determinado que un 10% de los menores lo sufre durante sus estudios de educación primaria.
Se trata de algo que preocupa sumamente a los padres y madres de las víctimas, especialmente en el momento de tratar de buscar una solución o demostrar que verdaderamente está ocurriendo. Para ponerlo en conocimiento de la justicia, va a ser indispensable contar con pruebas que lo acrediten.
Pero, ¿existe alguna forma de demostrar el acoso escolar?, ¿qué se puede hacer al respecto? En este artículo te exponemos todas las posibilidades con las que cuentas en la actualidad.
¿Qué es acoso escolar o bullying?

Se denomina como acoso escolar a toda forma de maltrato psicológico, físico, social o verbal que se produce entre los compañeros de estudios durante un periodo de tiempo prolongado. En la actualidad, una de sus formas más problemáticas y populares es el ciberacoso. Este se da en redes sociales y medios digitales, incluso extendiéndose fuera del ámbito de estudios.
Puede ocurrir en colegios o en institutos, cuando las víctimas se encuentran en la adolescencia. Las personas que lo sufren pueden presentar diferentes secuelas de forma inmediata y en futuro de su desarrollo. Esto afecta aspectos como la salud, el estado de ánimo o la autoestima. Si se detecta, lo ideal es denunciar la situación y hacer porque esta se termine lo antes posible.
Consecuencias del acoso escolar
Las consecuencias del acoso escolar pueden ser muy importantes, por eso mismo es crucial detectarlo a tiempo y tomar cartas en el asunto. En algunos casos, los menores llegan a acudir al suicidio cuando no encuentran salida y no ven fin a esta situación. Te mostramos las consecuencias más comunes según los expertos.
Baja autoestima
La etapa de crecimiento y desarrollo es fundamental para las personas, para que estas se conviertan adultos perfectamente saludables a todos los efectos. Es un momento en el que se conforma la personalidad y se desarrollan los gustos, las habilidades sociales y también determinados miedos. Sufrir acoso escolar puede afectar a la autoestima de una forma no solo puntual, sino prolongada en el tiempo y hasta la edad adulta.
Estrés y ansiedad
Exponerse a una situación violenta de una forma continuada hace que el cuerpo y la mente estén en alerta permanente. Esto no es otra cosa que el estrés, algo que se puede intensificar y convertirse en ansiedad. Simplemente con desarrollarla, esto ya va a atraer consecuencias derivadas como la falta de concentración, la inquietud, la ira, el dolor muscular no de cabeza, entre otras.
Tristeza y depresión
Otro de los problemas que pueden surgir es la depresión, muy ligado a los sentimientos de inseguridad, de culpabilidad o de vergüenza. En combinación con la anterior, esta patología puede generar cuadros ansiosos depresivos en personas de muy corta edad.
Empeoramiento del rendimiento escolar
Las personas que sufren acoso escolar adquieren rechazo a ir al colegio, pues es el lugar en el que están padeciendo todos estos problemas. Lo que fomenta es una falta de interés por la formación que también puede afectar a su expediente académico. Sumado a esto, los sentimientos de tristeza o ansiedad van a influir en la capacidad de concentración, así que también se tendrán más dificultades para aprender o realizar los deberes.
Trastornos en el sueño o la alimentación
Todas estas sensaciones de angustia que se extienden en el interior de las víctimas van a afectar en sus ganas de comer o su capacidad para conciliar el sueño. Algunos también pueden sufrir pesadillas u otros problemas derivados que empeoran el cuadro global y hacen que se sientan peor.
Aislamiento
El aislamiento se puede producir en un momento inicial porque los acosadores generan esta situación en las víctimas. Sin embargo, las personas que lo sufren pueden empezar a aislarse por su propia voluntad también en otros entornos para evitar la confrontación o por miedo al rechazo de terceros.
Consumo de sustancias
Con la intención de evadirse de la situación o sentirse un poco mejor, algunas víctimas pueden encontrar lo que creen que es una salida en el consumo de drogas o alcohol. Serán adicciones que pueden cronificarse, generar otros problemas e incluso persistir en la edad adulta.
Estrés postraumático
El cuadro de estrés postraumático puede llegar en el momento en el que se está sufriendo el acoso escolar o en una etapa posterior. Los síntomas más habituales son las pesadillas, el revivir determinados momentos traumáticos, tener cambios de humos demasiado bruscos o problemas para mantener la concentración.
Dificultad para relacionarse
La persona que es víctima de acoso escolar está viviendo una forma de relacionarse con el entorno que es traumática y poco saludable. Esto puede marcar su patrón social en el presente y futuro, así que es habitual que tengan problemas con compañeros de trabajo, amistades o también dificultades para encontrar pareja a lo largo de la vida.
¿Cómo demostrar acoso escolar?

El acoso escolar es un delito y es perfectamente denunciable. Además, las instituciones, como colegios, institutos o centros educativos, tienen la obligación de implementar protocolos para este tipo de casos. El problema puede surgir a la hora de demostrar que realmente esto está ocurriendo, ya que no basta con una sensación personal o un testimonio puntual de un menor.
Los detectives profesionales, como los expertos que trabajan en la agencia Doverty, son figuras a las que se puede acudir en este tipo de ocasiones. Son los profesionales que están cualificados para realizar una investigación exhaustiva, recolectar pruebas, realizar un informe y que este sea admitido en un juicio.
Estas son algunas de las pruebas más importantes para denunciar el acoso escolar:
- Grabaciones de audio o de video que demuestran el maltrato verbal, psicológico o físico.
- Informes elaborados por profesionales de la medicina que muestran el estado de la víctima.
- Correos electrónicos o mensajes que son amenazantes.
- Fotografías.
- Testimonios de otras personas que han presenciado la situación, como pueden ser los compañeros de clase, los familiares o los docentes del centro.














































































